lunes, 12 de agosto de 2019

El futuro de los navegadores

Puede que si los fabricantes de navegadores hacen caso a estas sugerencias ganen algún usuario, pero los movimientos en el mercado se producirán seguramente por otros motivos. El director del Consorcio World Wide Web (W3C) en España señala que con vistas al futuro hay que tener en cuenta dos cosas, "los navegadores para móviles y las nuevas plataformas web". "Creo que Firefox y Opera van bastante por delante con la posibilidad de utilizar un buen número de estándares actuales y otros incipientes, que los comienzan a convertir en una auténtica plataforma de desarrollo Web, donde podremos ver cosas diferentes de un navegador al uso, como por ejemplo software de TV por Internet basado en el uso de su tecnología".
Luis Villa, que también hace referencia a la importancia de la movilidad en el futuro, destaca además la ventaja que para Firefox supone estar concebido como "una plataforma abierta a la que desarrolladores de todo el mundo pueden contribuir para mejorarla", algo que también hace que, en su opinión, este programa cuenta con la simpatía de usuarios y desarrolladores.

domingo, 11 de agosto de 2019

La guerra de los navegadores

La guerra de navegadores (en inglésBrowser Wars) es el nombre popular dado a la competencia entre los navegadores web por el dominio del mercado. Específicamente el término se refiere a la lucha entre Microsoft, con su navegador Internet Explorer, y Netscape, con Netscape Navigator, por la dominación del mercado de navegadores web (particularmente en la plataforma Windows) durante finales de los años 1990, ya que en esa época ninguna otra compañía ofrecía una competencia considerable en el mercado. Actualmente se retomó esta frase para designar a la competencia entre los navegadores más utilizados en la actualidad como Mozilla FirefoxInternet ExplorerOperaSafari y recientemente, de último, pero ya conocido Google Chrome. En la actualidad es difícil hablar de guerra ya que la competencia no es tan encarnizada, de hecho incluso el equipo de Internet Explorer felicitó al de Firefox enviando tartas durante la salida tanto de Firefox 2 como de las versiones 3 y 4.



La guerra de navegadores alentó dos tipos de comportamientos entre sus combatientes.
  1. Funcionalidad contra errores: Un navegador web debía tener más funcionalidad que su competencia o de lo contrario se lo consideraría atrasado. Sin embargo, con recursos humanos limitados para el desarrollo, esto a menudo jugó en detrimento de la calidad de los productos, por lo que el software era generalmente liberado con errores importantes.
  2. Obedecer estándares contra crear los propios: Un navegador web debía obedecer los estándares impuestos por los comités de estandarización (por ejemplo, apegándose a las especificaciones del lenguaje HTML). Sin embargo, la competencia requería que los navegadores innovaran extendiendo los estándares sin esperar aprobación de un comité. Las nuevas extensiones funcionarían solo en los navegadores que las implementaran, causando incompatibilidad con aquellos navegadores que no lo hicieran.